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Qué quiero decir cuando digo que no emprendas

no emprendasQue te amo. Sé que puede sonar incongruente, dado que yo me considero un emprendedor y, además, formo parte activa de comunidades de emprendimiento como son Nasf y Hub. Sin embargo, dado que te amo, te tengo que decir que busques uno de los escasos puestos de trabajo que puedan estar a tu alcance, o que, si eres obstinado, emprendas pero fuera de España.

Nuestro país no cumple los requisitos mínimos necesarios para que un ciudadano emprenda. De hecho no cumple el primero “que haya dinero”.

Los bancos lo tienen, pero como tú no tienes garantías, como si los sacas de la ecuación. El Gobierno podría hacer que lo hubiera, pero como no obliga a los bancos a flexibilizar el acceso al crédito, pues lo mismo. De la nueva Ley de Emprendimiento no digo nada porque me da la risa. Y de los inversores, business angels y demás tribús, pues eso, nada. Vienen de la cultura del “compro un piso pagando la entrada, y antes de pagar un euro más ya lo vendo por el triple” y eso se ha acabado. En definitiva, si no hay dinero en un país intervenido por una casta política que no sabe por donde le sopla el viento, el emprendedor poco puede hacer, salvo pirarse.

Más. Además de no haber dinero, no hay una cosa esencial que ha hecho que el emprendimiento sea un motor imparable en ciudades como Tel Aviv, San Francisco o Nueva York: el ecosistema.

El ecosistema emprendedor de estas ciudades se basa en tres pilares fundamentales: Universidad, Empresas e Inversores; o lo que es lo mismo: Talento, Innovación y Dinero. En España, en cuanto hay un polígono con cuatro empresas tecnológicas de tíos raros con gafas de pasta, ya lo están bautizando como el nuevo Silicon Valley. Pues no. Para crear un ecosistema es necesario que en el centro de la cosa se ubique una universidad que apueste decididamente por el desarrollo del talento y el espíritu emprendedor, en la formación de sus estudiantes. En segundo término, alrededor del talento de Stanford en SFO o de la Technion en Israel, se establecen empresas “no chicle” que quieren hacerse con los servicios de sus mejores alumnos. Y, como un tercer anillo entorno a la universidad, se asientan los fondos de inversión que buscan oportunidades de negocio e invierten su dinero en base a ideas ejecutables, no a pajas mentales o a la garantía del pisito de 50 metros cuadrados del tío de las ideas.

En España hay grandes universidades pero son incapaces de atraer empresas cerca de sus campus, porque la educación que dan en sus aulas no está orientada al talento, innovación o espíritu emprendedor. Partiendo de aquí, no hace falta avanzar más, es imposible generar un ecosistema viable.

Por tanto y para terminar: no emprendas. Y si lo haces, porque estás loco, busca una comunidad (microecosistema) donde haya más locos como tú.

Yo los he encontrado en dos lugares, te puse los enlaces más arriba.

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http://www.ecequielbarricart.com/que-quiero-decir-cuando-digo-que-no-emprendas/

En Business, Creatividad, Emprendimiento, Hub, Nasf