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Lovebusiness

LovebusinessNo ahora, pero cuando las cosas vuelvan a su ser, ya solo trabajaremos por amor. Es obvio que nuestra retribución deberá ser económica, pero no solo eso, también deberá  ser una compensación en formato “sentido en mi vida”.

Los últimos años han demostrado que trabajar bajo el actual sistema es una auténtica miseria en todos los sentidos. Muchos directivos de multinacionales (modelos de éxito al uso) han sacrificado familia, tiempo, creatividad y vida, en empresas que hoy escupirían sobre su tumba si supieran donde han muerto.

Personas que cantaban la canción de empresa con un gin tonic en cualquier aeropuerto del mundo, mientras en su casa sus hijos echaban de menos una triste nana que les encauzara el sueño. Engominados con corbata corporativa que acumulaban dinero sin tiempo a rayar un Ferrari que les conducía a ellos y no al revés. Pequeños reyes del mundo que tiraban de visa platino para comprar y a veces para otras cosas cuando no aguantaban la presión. Todos ellos, y muchos más, no van a volver a trabajar solo por dinero porque claramente la experiencia no vale la pena. Mucho dinero, en el mejor de los casos, pero poca vida; mucho sexo, poco amor…

Me da pena, cuánto talento abducido por empresas tóxicas!

El nuevo mundo va a ser distinto. Captar talento será una experiencia humana, no una cuestión de talonario. El nuevo directivo deberá enfrentarse a sí mismo y responder preguntas que en el pasado obvió pero que ahora van a ser determinantes para aceptar un trabajo:

-Me gusta la empresa, su clima, su cultura? es sexy?
-Es compatible con mis valores, con mi familia, amigos y sueños?
-Me inspira de forma creativa? impulsa mi talento?
-Qué aporta a la sociedad, a lo social, a lo común?
-Cómo me voy a sentir y quién voy a ser cuando dejemos de sernos útiles y rompamos nuestra historia de amor?
-Y al final, cuánto dinero me van a pagar para “vivir”, no para subvencionar al sistema o a los bancos?

Estas preguntas, en el futuro, van a conformar el mapa laboral-aspiracional del directivo inteligente. Y esto es bueno. La empresa de nuevo corte debe entenderlo y poner a trabajar a su departamento de recursos humanos porque es lo que hay; el dinero ya no vale tanto. El directivo “nolove” ya ha aprendido. Sabe que para este viaje no es necesaria tanta alforja. Sabe que la felicidad reside en su interior, al lado del corazón y de su talento; y que para explorarla no es necesario vender su alma a nadie.

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