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La línea roja

La línea roja Ecequiel BarricartVeo que hoy en España, muchas Comunidades Autónomas están recogiendo toneladas de alimentos para dar de comer a miles de personas, que tienen que recurrir a bancos de alimentos para echarse algo de comer a la boca. En Andalucía incluso, el gobierno busca garantizar a cerca de 50.000 niños en riesgo de exclusión tres comidas diarias para su alimentación. Toda España, esto lo hacemos muy bien, estamos volcados en este subidón solidario. Nosotros, sin ir más lejos en mi agencia, hemos puesto a disposición del polígono nuestra nave para centralizar la recogida de arroz, garbanzos, lentejas, leche, etc., de las empresas que quieran sumarse.

Yo pensaba que en esta crisis ya lo había visto todo y, sin embargo, no dejo de alucinar.

Estamos asistiendo al momento más patético y surrealista que jamás hubiera imaginado. Cómo podemos asumir, además con cierta autocomplacencia, la idea de que en nuestro país tenemos que comprar dos kilos de alubias en vez de uno para que coma nuestro amigo o vecino. Cómo podemos asumir el habernos convertido en un país subdesarrollado de la noche a la mañana y que nuestro gobierno nos dé huchas con cara de chinitos para comer, en vez de puestos de trabajo; bancos de alimentos en vez de bancos sociales para combatir la crisis con créditos flexibles. Cómo puede haber un banco rescatado en España con un euro en su caja fuerte, mientras emprendedores y empresarios tienen que cerrar porque se les niega sistemáticamente las líneas de financiación. Cómo podemos permitir que nuestra educación esté escupiendo estudiantes universitarios al desierto más absoluto porque no pueden pagar la matrícula. O cómo podemos dormir viendo que nuestros aviones van cargados de talento a otros países para poder desarrollarse, porque aquí nos hemos convertido en una república bananera. Somos tontos de cojones o no nos damos cuenta.

Hemos cruzado la línea roja.

No, queridos medios de comunicación. No quiero titulares con toneladas de solidaridad. Quiero la cara y declaraciones de los responsables que nos han conducido a esto; quiero una crítica exhaustiva del sistema político y bancario que tenemos y que está ahogando el sistema de bienestar que nos hemos ganado a pulso, al menos la mayoría. Quiero saber porqué empresas rentables están cerrando, directivos solventes echando currículos, trabajadores maravillosos en el paro, y estudiantes -con derecho a soñar un futuro en la tierra que han cultivado sus padres- haciendo las maletas. Sí queridos jueces, quiero culpables, cárceles a rebosar de ellos y bancos de alimentos rogándonos compasión para darles de comer. Y que nadie repita que es por la crisis del ladrillo, la coyuntura económica internacional, etc, etc., que me duermo…Llevamos seis años con la misma cantinela y ya vale. El sistema es suficientemente inteligente como para seguir manteniendo a flote instituciones absurdas, entidades inútiles, organismos ineficientes, miles de chupópteros y miles de millones de euros en paraísos fiscales; y no tiene neuronas para que la ciudadanía, ¿”comamos”? No trago, no cruzo esa línea, lo siento, no quiero su beneficencia.

Yo me quedo a luchar por lo que es mío, yo no cruzo la línea roja.

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