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El poder del dragón

“El poder” es advertir la mediocridad y saber separarse de ella. Pensamos que “el mundo” es “nuestro mundo” y así, abandonamos nuestra singularidad para pasar a formar parte de la masa viscosa. Esa a la que le hablan las teles, los políticos, los periódicos, y las putas y putos que nos ofrecen cada día ofertas sin alma en los escaparates.

No somos una porción de masa, somos individuos que enriquecemos una sociedad. Hay diferencia, mucha. La masa no tiene alma, los individuos sí. La masa no tiene criterio, los individuos sí. La masa no sabe lo que quiere, los individuos sí. La masa no tiene metas más allá de comer y cagar, nacer y morir. Los individuos viven en el ahora y, en ese momento, encuentran el sentido de toda la existencia; los individuos diseñan su realidad, proyectan metas y las alcanzan.

En los tiempos de la sobredosis de las palabras vacías, el éxito o las metas pasan por ser cosas extraordinarias a ojos de terceros. Esto no es así. Yo corro en bici para alcanzar metas probablemente invisibles para muchos, y tan válidas y extraordinarias como lo son las de un padre que enseña a su hijo a andar en bici con consciencia, parando el tiempo, amándolo desde lo profundo del corazón. “Amar desde lo profundo”, la masa no ama, te da un beso pegajoso y efímero. Solo el individuo es capaz de amar con todo su ser, desde la locura, desde lo incondicional. Por eso “la meta” puede ser correr un maratón por causas invisibles, pero también por ejemplo, aprender a amar o amar de verdad. ¿Qué es más poderoso que amar? Sin duda, es mucho más poderoso esto que correr la maratón de Nueva York.

Los matices de la vida, la capacidad de escuchar, de ver, de sentir, solo está al alcance de los individuos. La información que un humano te puede dar simplemente con mirarle es ¡tan maravillosa! y nos miramos tan poco. A la masa el prójimo se la pela, por eso no dedica tiempo a mirarle y escucharle. Y como esto todo.

Amo la creatividad porque es poder. He comprendido que no se puede robar al que es capaz de crear de nuevo. Que la capacidad de crear de la nada nuevas realidades es incalculable. Que hacerlo desde el amor te hace invencible. No se puede ser creativo desde el no-amor, lugar desde el que actúa la masa, por eso es tan plana su existencia, tan vulgar su aportación al mundo.

La creatividad es representada en el Tao por el dragón. Un ser que observa desde la altura del cielo y relativiza las miserias de lo terrenal. Un ser que es capaz de crear porque tiene la visión completa, incluso la del vacío. Un ser que no pierde el tiempo en dar codazos y pataditas, que no participa en batallas porque gana las guerras desde el amor.

El dragón es un ser poderoso que habita en el interior de todos nosotros, solo tienes que dejarle salir. Love!

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