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El palo de la simplicidad

Apple NYCAcabo de leer un libro fantástico. Se titula “Increíblemente simple” de Ken Segall, creador de la campaña “Think different” de Apple. En él relata la relación de publicista-amigo que mantuvo en tiempos de NeXT y Apple con Steve Jobs. Respecto a este tipo de libros tengo que decir que odio los libros de management escritos en los últimos tiempos, salvo honrosas excepciones son todos una bazofia; y que estoy saturado de libros que hablan de Steve Jobs y el caso Apple. Más allá de estos dos apuntes, debo decir que el libro que menciono me parece absolutamente maravilloso y recomendable.

En “Increíblemente simple” se habla de un concepto que me ha cautivado y que era la base del comportamiento de Steve Jobs: el palo de la simplicidad. Palo con el que daba en la cabeza a todo aquel que osaba complicar “la cosa” y asfixiar la creatividad con odiosas reuniones llenas de gente sin talento, pesados power points, análisis paralizantes, procesos interminables y otros ingredientes que hacen, en la actualidad, que las empresas sean elefantes incapaces de tomar decisiones y, por tanto, no ágiles.

Sin duda, el éxito del Apple de Jobs ha sido la capacidad que ha tenido de crear ágilmente dispositivos simples sin miedo, mientras el resto de la industria estaba liada en movilizar al elefante, contentar a todos sus stakeholders, hacer inútiles focus groups y contratar consultoras a las que echar la culpa si la cosa no iba bien.

Hablar de simplicidad y ausencia de miedo en el mundo de la empresa actual es una contradicción. Sin embargo, Steve Jobs lo consiguió y fue a mi modo de ver por su base Zen, que aplicó sin cortarse un pelo en toda su exitosa carrera. Conceptos como la idea de que la creatividad surge de la vacuidad; de que el interior del ser humano es capaz de vencer cualquier miedo o amenaza a través de la meditación; de que todos debemos ser eternos principiantes si queremos innovar en nuestra actividad, etc. están presentes en cada iPhone, Mac Air o actualización de iTunes.

Hace ahora 2 años visité el San Francisco Zen Center, allí encontré el segundo libro que al respecto quiero mencionar: “Mente Zen, mente de principiante” de Shunryu Suzuki. Un libro que es básico para la comprensión del zen, y que en esencia es también un tratado sobre la simplicidad. Curiosamente, y por aquello de que “los puntos terminan uniéndose”, más adelante me enteré que dicho centro de San Francisco era un lugar habitual de meditación de Steve Jobs, y que el autor del libro había sido maestro suyo.

Este post es una llamada a la simplicidad, a echar de nuestro camino a personas tóxicas y carentes de talento. A expulsar metodologías fundadas en el miedo que dilatan las cosas hasta hacerlas inservibles; a habitar espacios donde el vacío sea una forma de provocar creatividad e innovación…en fin, a dar con el palo de la simplicidad a todo y a todos los mediocres que no tienen ganas de hacer o intentar hacer cosas extraordinarias y se conforman con lo “espiritualmente” vulgar.

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En Creatividad, Diseño, Emprendimiento, You Media, Zen