Cerrar

Eh tú 2.0

Photo by Ecequiel BarricartYa han pasado los tiempos en los que las empresas pensaban que posicionarse en las redes sociales, conllevaba irremediablemente la violación de un pariente cercano o la publicación de las fotos del CEO cantando por Nino Bravo en la última cena de empresa.

Hace años que vengo diciendo a empresas-clientes, que las redes sociales son sólo un lugar donde hay gente, personas, mercado con el que relacionarte y al que comunicar. Nada más y nada menos.

Las expectativas hace unos años, de estas empresas, eran superar el miedo innato a lo desconocido y alcanzar cierta tranquilidad o acomodo en las redes. Un centro comercial donde el consumidor, además de comprar, quiere conversar de tú a tú con la marca, sumar, restar y si la experiencia es positiva ayudarte a que tengas éxito a través de su poder de viralización. Pura comunicación líquida.

Pasado este espacio de tiempo, la empresa, como es normal, quiere posicionarse cada vez mejor y ampliar su influencia. Necesita capitalizar su posicionamiento y es obvio que hoy los indicadores más relevantes son aquellos que te muestran el nivel de seguidores o fans que reciben tus mensajes, unido al feedback de estos.

Toda empresa persigue que su marca sea amada y que su comunidad sea lo más grande posible en número y lo más sana en términos de calidad. Sin embargo, la poca experiencia o cultura dentro de muchas de las empresas que actualmente habitan la red, hacen que lo que piden sea simplemente imposible. Es una cuestión cultural.

Tener seguidores corresponde a factores relativos a contenidos de interés, propuestas comerciales de valor o experiencias inspiradoras. No hay más o no hay mucho más. Lo otro es magia o comprar amor, lo cuál nunca da buen resultado. Y esto hace que la empresa, y cuando hablo de la empresa, me refiero a todas las personas que la conforman, se deban implicar en este cambio en su cultura de comunicación.

No se pueden conseguir seguidores si la empresa no está dispuesta a conversar (transparencia), si sus integrantes no son los primeros y mejores prescriptores (involucración) y si ésta no tiene una narrativa contundente (atracción). Es decir, tener presencia en la redes sociales conlleva una transformación cultural dentro de la empresa que afecta al producto, al capital humano y a la partida presupuestaria.

Partida presupuestaria. El community manager, gestor 2.0, tío de los post, social media o eh tú, debe ser un profesional. No vale la secretaria que sabe hacer de todo, ni ese que está ahí que se está tocando las pelotas todo el día, ni la sobrina del jefe que es la reina del feisbuc y no nos cobra: NO.

La figura de la persona que gestione la comunicación 2.0 de la empresa debe ser la de un profesional, que entienda el lenguaje de Internet y su entorno a la perfección; que sea capaz de ser un puente de crecimiento y entendimiento entre la marca y su mercado; que interprete las métricas de forma estratégica; y que esté acostumbrado a utilizar pequeñas herramientas de edición de fotografía y vídeo, entre otras.

Este perfil sólo debe estar dentro de la empresa, si corresponde exactamente a las capacidades de alguien que se ficha para ello o que casualmente, pese a haberlo contratado como tornero fresador, el tío se ha puesto las pilas y ahora es un gurú de la cosa. En caso contrario, siempre recomiendo que se deje en manos de profesionales externos, que sepan de lo que hablan, tengan experiencia contrastada y sepan trabajar en equipo con la dirección de comunicación de la empresa contratante, implicando a toda la organización.

Si te ha gustado, compártelo!
http://www.ecequielbarricart.com/eh-tu-2-0/

En Business, Comunicación, Internet, You Media