Cerrar

Derecho a pagar

Ecequiel Barricart

Creo que no nos estamos dando cuenta de que la competitividad basada en el precio, y no en el valor añadido, nos está dejando sin derechos. Me explico: derecho, por ejemplo, a pagar por el valor añadido frente a lo que solo es barato y malo, en el sentido más amplio de la palabra.

Tenemos derecho a pagar unos céntimos más por el vaso de leche que beben nuestros hijos y que, esta leche, sea de calidad. Sin embargo, cada vez más, las estanterías se llenan de leche que compite por ser unos céntimos más barata pese a ser una mierda que entra en nuestros cuerpos para enfermarlo. Me pasa que estoy dispuesto a comprarme una chaqueta por unos euros más, que no esté fabricada por niños explotados, y comercializada por cadenas tóxicas que machacan a sus empleados. Sin embargo, cada día más, salimos a la calle y es más difícil encontrar estas chaquetas.

Quiero pagar por comer una buena manzana que no esté intoxicada y pintada a la cera para que su apariencia sea perfecta. Leer un buen libro que reporte beneficios a su autor. Que el castañero de la esquina me cobre más y me ponga las mejores castañas del mundo. Reclamo mi derecho a envenenarme, pero quiero hacerlo yo, con conciencia, véase el tabaco. La cuestión es: ¿por qué las marcas parece que solo se pelean por ser las más baratas? digo más ¿por qué no pelean por ser solo las mejores? ¿por qué, además, el sistema les permite engañar al consumidor a través del diseño y publicidad, haciéndonos creer que son sanas o enrolladas, cuando no lo son?

No tendríamos que exigir, pero parece necesario, que las marcas estuvieran obligadas a etiquetar sus productos de forma mucho más explícita:

-Camisa a 19,99€, confeccionada en talleres insalubres de países del tercer mundo, por trabajadores de 14 años que trabajan 16 horas sin derechos laborales, por un salario inferior a lo que tú te gastas en cubatas los sábados.

-Naranjas redondísimas a 0,22€ la unidad, de escaso valor nutritivo, cultivadas en secarrales, y con un alto componente en aditivos para que dure mucho en la estantería del hiper y parezcan sanísimas. Obviamente, cultivadas en casa dios de la frontera, dejando sin margen de maniobra a toda la cadena de valor industrial de tu pueblo y alrededores.

-Revista de colores a 1,29€, con artículos escritos por becarios no pagados que no tienen ni puta idea de lo que escriben, básicamente hecha a base de copy-paste de páginas de Internet de dudosa procedencia intelectual, o de artículos patrocinados que parecen noticias.

 

Esto es ilógico. Debemos de poder pagar, si queremos, un periódico de verdad, un filete de verdad; debemos de tener derecho a que no haya crímenes en el mundo, tanto de orden natural como humanos, derivados de la elección de nuestras marcas; debemos de poder pagar por envenenarnos o prevenir enfermedades. YO QUIERO PAGAR lo que me de la gana con mi pasta, poder elegir entre la verdad y la mentira.

Este es el paradigma de nuestra sociedad, cuya referencia es el precio y no el valor añadido: el sistema entiende que a los ciudadanillos solo nos importa el precio y punto. No creen necesario darnos a elegir pagar, solo queremos marcas-precio, envenenarnos cada día ahorrándonos 0,20 en un zumo de pseudo fruta.

El mundo de las marcas-precio se tiene que acabar o acabará con nosotros. Ninguna marca se debe construir desde “solo” el precio, si no desde el valor añadido que aporta al ser humano y el planeta.

 

 

Si te ha gustado, compártelo!
http://www.ecequielbarricart.com/derecho-a-pagar/

En Business, Comunicación, Concepto, Creatividad, Think Punk