CREATIVIDAD O MEDIOCRIDAD

Si no hay creatividad hay caos -¿por qué?- porque gobierna la mediocridad y el gobierno de los mediocres es incapaz de ordenar la ansiedad del ser humano. El hombre ansía por naturaleza conexiones neuronales que le alejen de la apatía, del aburrimiento, de lo sabido por repetido. Al hombre le mueve la creación de nuevos impactos con los que dar sentido a su respiración cada mañana.

La creatividad está unida con la belleza, la unicidad, la verdad, la creación donde antes no había nada. De ahí el valor del vacío ¡qué mejor lienzo para la creatividad! Donde no hay creatividad, no hay lienzos en blanco, solo hay ruido; el que hace la mediocridad y sus mil formas de aburrimiento, antesala de las miserias del corazón, antesala del odio.

Cuando observo un nuevo curso ante mí lleno de preguntas cuya contestación ya sé, o lleno de eventos calendarizados donde puedo prever sus causas y efectos, surge una monstruosa paz que confunde mi alma y la llena de aburrimiento y caos. Por eso, estoy acostumbrado a hacer lo contrario de lo que se espera: ante la duda, elegir el camino menos «normal»; si todo va bien, romper algo; dar vueltas y vueltas a mi cabeza para intentar crear algo que haga de este nuevo año un año memorable. ¿Podemos permitirnos terminar el año en el mismo lugar donde lo empezamos? No. ¿Por qué? Porque es estúpido y contaminas a los que te rodean con tu dejadez y falta de ambición positiva. Porque hay tanto que hacer y tanto que tú puedes hacer por ti y por los demás que no hacerlo es pecado. En serio, no sé en qué dios crees o si crees en algo, pero lo cierto es que como tengas la mala suerte de que dios exista, la habrás cagado completamente por sieso.

-Hecho, mañana me compro una piragua y a dar la vuelta al mundo.
-Noooooo, para que coño vas a dar la vuelta al mundo en una piragua si por no saber no sabes ni flotar.

Últimamente busco en lo cotidiano la épica que cambia nuestro mundo, más allá de cambiar el mundo. De un tiempo a esta parte observo como en una gasolinera cercana a mi casa te dan como cortesía unos guantes de plástico para que no te manches con la manguera del surtidor cuando llenas el depósito. La cosa es que con el viento, los guantes salen a menudo volando llenando los rincones adyacentes del campo donde está situada la gasolinera de plástico asqueroso, que con la lluvia, la contaminación, el barro y el paso del tiempo, genera una especie de pobredumbre en el entorno putapénica. ¡Qué gran misión!, ¡qué acción creativa más bella limpiarlo!, ¡qué opción más brillante para liberarte del sillón un rato los domingos!, ¡qué blanco el lienzo sobre el que expresar el amor al medioambiente y al prójimo haciendo un trabajo sin esperar nada a cambio, más allá del hecho de sentirte vivo y útil!, ¡qué épico! No busquemos en lo extravagante misiones absurdas. Estamos rodeados de extraordinarias locuras que hacer sin necesidad de complicar lo simple, atrofiarnos por falta de agilidad o alejarnos de lo que nos hace vivir de una forma sexy.

Creatividad, inmensa palabra que casi nadie entiende en toda su extensión. Crear de la nada, dar sentido a tu tiempo y a tu talento, trascender para crecer como ser humano en lo físico y en lo espiritual. Crear para ser, porque con estar no es suficiente. LOVE!

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